Ⓐ CONTRA EL FASCISMO Ⓔ


Circo Callejero
28 enero, 2009, 8:47 pm
Filed under: Arte,Cultura... Lucha!, Crónicas, Personal | Etiquetas: ,

– Si, es un desfile bastante alternativo.

Estaba con ella, así que me costaba ceder mayor atención a evento que pasaba cerca de nosotrxs. Cuando en silencio ambxs pactamos ver que era lo que ocurría pude apreciar la dimensión de la marcha que pasaba por los bordes de la plaza. La gente no prestaba mayor atención a la alegre marcha, y eso que hace rato que el ruido de las batucadas había quebrado el silencio del epicentro de la cuidad que a esas horas solo las ruidosas micros se atrevían a enervar.

Pelotas, Mazas, Diábolos… marchaban en el aire, esperando a caer en las manos de algún artista de pelo llamativo y retomar su camino hacia el aire. A distinto paso, pero a implacable ritmo la gran batucada rodeó la mitad de la plaza y se acento en un pobre escenario. Iban juntándose los alegres protagonistas, ignorando las miradas indiferentes que recibían de la gente apegada a su rutina, pero abrazando e invitando a los ojos iluminados que veían como esta fiesta empezaba a armarse.

– Invitamos a juntarse a todos los artistas, y que el publico se acerque para dar comienzo a este, el Quinto Encuentro de Circo Callejero – terminó de rezar la voz de los parlantes.

Mis ojos bajaron un poco y se encontraron con los de ella.

– ¿Vamos?, me pregunto. – Levante la vista y observe la grupo que se había formado. No quieres ir, me dijo, incentivandome a tomar una decisión.
– No, vamos. Había visto como este espectáculo cambiaba el, hasta ahora gris, rostro del día, que en pleno verano se veía barrido por un gélido viento, viento que me anticipaba un resfrío.

Caminábamos hasta el escenario, jugueteaban aun los artistas al rededor, otras personas comenzaban a acercarse, dudosas pero la curiosidad les empujaba a mirar. La sensación de lo que parecia ser un desorden hervía para dejar paso al inquieto panorama previo al comienzo del show, todxs practicaban, saludaban, se abrazaban, se deseaban buena suerte… retocaban el maquillaje los payasos, pero la sonrisa hace rato que estaba marcada en sus caras, al terminar salían a jugar, a manosear las frías estatuas que adornan siúticamente la plaza, a sacarse fotos con una pareja a punto de casarse, rompían, con sus llamativos trajes y carcajadas, la seriedad impuesta a las cosas.

El improvisado animador anunciaba que en un par de minutos mas se daría comienzo al espectáculo. Nosotrxs nos habíamos instalado ya cerca del escenario, al lado de lo que podríamos llamar bastidores. Al frente los malabaristas y demás artistas se habían sentado para esperar a sus compañerxs y disfrutar de los actos, todxs juntxs compartiendo risas y cigarros.
Tras las cortinas que hacían de vestidores aparecían en rápidos intervalos jóvenes que llevaban  a cabo los mas diversos trucos. Salían y entablaban conversación con lxs que estaban próximos a subir a las tablas, sin nervios, ni presiones, solo fraternidad entre compañerxs de calles y vivencias… los payasos conversan, una baila frenéticamente para avivar la risa de una pequeña niña, los músicos juntaban los instrumentos, solo la mueca – no se si fingida – de angustia en la cara de un mimo se presentaba como vestigio de la realidad.

– Por favor el publico ubíquese al frente del escenario para comenzar. Decía el sonidista mientras subían los payasos al escenario.

Nos desplazamos un poco, luego nos apoyamos en un árbol, y unx al otrx.

La gente veía con sonrisas como los payasos forjaban a base de incidentes cómicos la presentación del primer acto, salieron los payasos y todxs con atención mirábamos como un joven hacia equilibrio con pelotas, adoptándolas como extensiones a su cuerpo, en armonía con la música, a veces caían, pero como en la vida, lo importante es que se levantaban.

La hora se acercaba, ambxs sabíamos que teníamos que partir, asi que solo nos resignamos a echar una última mirada al grupo que seguía celebrando. Una silenciosa despedida a lxs que miraban, a los que estaban a la lejanía, a lxs que ya habían participado prestándose para un broma, y a la abuelita de chaleco rojo que miraba todo como una niña… ya íbamos hacia el lado contrario de la plaza, teníamos seguir caminando.

Y así seguimos, alegres sabiendo que el haber dejado las risas atrás no desarmó nuestra felicidad.

Nunca me ha gustado el circo, pero este día, con menos maquillaje y mas sonrisas, me han demostrado que en la calle aun hay espacio para el carnaval.
 

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2 comentarios so far
Deja un comentario

La felicidad es subversiva
recuerdalo emilio.

ahh, y tengo nuevo blog musical :DD
http://difusionalternativa.wordpress.com/
saludos, qe tengas un buen dia libertario

Comentario por jor93

Y en carnaval… ¿habrá espacio para la calle?

Comentario por Mastiqueitor




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